nos lo cuenta el Faro de Vigo
Cien mil gallegos han invertido más de mil millones de euros de sus ahorros en participaciones preferentes, un producto que en muchos casos se vendió como si fueran depósitos a largo plazo cuando es un tipo de deuda que emiten las entidades financieras sin fecha de vencimiento, entre otros perjuicios. En defensa de los perjudicados, que llevan meses manifestándose en Galicia, salió ayer el Parlamento autonómico que pide a la Xunta que medie ante los bancos, el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores para que “promover una solución que permita la recuperación íntegra del capital invertido”.
señorías… por favor, un poco de decoro… ¿es que no tienen Ustedes memoria del papel que han jugado en este merendollo?
hagamos memoria, pero antes de empezar, partamos de algunas premisas básicas.
(primera) el mercado libre está muy bien, siempre y cuando los que compiten en ese mercado estén en igualdad de condiciones (Muebles Manolita NUNCA estará en igualdad de condiciones con IKEA, por lo tanto hay que REGULAR algo el mercado para evitar IKEA no abuse de posición dominante… en caso contrario, olvidémonos de que pueda existir la iniciativa privada, paradigma de la ideología liberal)
(segunda) y siempre que los clientes / usuarios estén en igualdad con los proveedores de servicios o fabricantes de productos: cuando compramos un juguete para un niño de dos años, no podemos asumir que amén la libertad de mercado, haya quien comercialice truños que se desmonten en trozos de cinco milímetros… por muy libre que sea el mercado… por mucho que después podamos denunciar, tal vez nuestro nene no nos lo perdone
si esto es así para los muebles y los juguetes, más aún debe serlo para una actividad tan sensible como la banca, de hecho se trata del negocio más regulado de todos, y con mucha diferencia… porque, no lo olvidemos, un negocio bancario sin regularización acabaría convirtiéndose en USURA pura y dura (más aún de lo que ya lo es, quiero decir);
no perdamos de vista que (por algo será) ciertas sociedades incluso tienen prohibido el cobro de intereses en préstamos pecuniarios (el Islam, por ejemplo, considera la usura como contraria a su ley: léase la sura II del Corán, del 277 en adelante) y desde siempre se ha tratado a los que se benefician de la usura (los cambistas de la antigüedad) de indignos a los ojos de Dios (léase también el Evangelio según San Juan, 2.15, si preferimos algo más cercano).
algo tendrán los banqueros, digo yo, para merecerse esta fama…
cuestiones religiosas aparte, uno se pregunta cómo hemos podido llegar al punto en el que las cajas de ahorros, precisamente lo más parecido que teníamos por aquí a la banca islámica, hayan acabado convertidas en verdaderos depredadores financieros (si no, que se lo pregunten a la Sra. Manolita) especialmente en los años de la burbuja del tocho… ¿cómo? pues fácil… las cajas, no lo olvidemos, estaban gobernadas por poderes políticos (las diputaciones) que de entre todos los poderes políticos son los entes más opacos de nuestro país (salvando en cachondeo de los consells comarcals de Catalunya… eso es ya para echarles de comer aparte)… sus dirigentes (los de las diputaciones) no se eligen por sufragio universal precisamente, y sus poltronas rotan en función del debe y el haber de los servicios prestados al partido… de ahí que hayamos visto reiteradamente como tantos políticos, en el ocaso de su carrera o cercanos al retiro de su vida pública, se apalancaban en un buen puesto del consejo de administración de una caja, cuando no en la misma presidencia.
y cuando a uno le cae del cielo semejante prebenda, y uno es humano, y la carne es débil, y uno “se ve obligado” a alternar con otros presidentes de cajas y bancos que tienen sueldazos inmorales (tan inmorales como lo que cobran Fernando Alonso, Rafa Nadal o Piqué, que no duelan prendas en medirnos todos con el mismo rasero)… entonces, digo, uno quiere MÁS
y para justificar que uno es merecedor de MÁS Y MÁS la mejor forma de hacerse valer es abultar el negocio, o hacer la pelota más grande, y vengan aquellos aumentos de los beneficios del 50 % al año… aquí lo que se valoraba no era la obra social, no, ni la repercusión de la labor hecha en la ciudadanía, no, ni el apoyo a una idea de país (que para eso estaban las cajas… para lo otro ya teníamos a los bancos, pensábamos todos), no… aquí vamos a otra cosa.
¿cómo nos vamos a sorprender, pues, que nuestros representantes políticos, a fecha de hoy, continúen haciendo oídos sordos a uno de los fraudes más gordos y generalizados que se han dado en este país?
resulta obvio: siempre ha habido una connivencia democráticamente muy poco saludable que ha permitido saltar del poder político al económico como el que juega a la oca… así pues, sorprende que empiecen a destacar voces políticas que se desmarquen de ese pérfido maridaje, como las que en el parlamento gallego se han pronunciado exigiendo que los cambistas le devuelvan a la Sra. Manolita sus ahorros…
sorprendería si no fuese porque se les ve el plumero, y queda claro que todo es pura patochada de cara a la galería… huelga decir, además, que los actuales miembros de la Xunta se han apresurado a declarar que ellos no pueden hacer nada… y también huelga recordar que los que ahora piden que la Xunta intervenga, no hicieron nada para evitar la estafa cuando eran ellos los que gobernaban.
a buenas horas, pues…